A todos nos apasiona algún género literario: histórico, thriller, fantástico, ciencia ficción, aventuras. Y de entre todos ellos parece como si la novela romántica fuera una de las menospreciadas como literatura de menor calidad. Sin embargo gran parte de la historia de la literatura se cimenta en la novela de amor y desamor. ¿Qué sería de nuestras lecturas sin Jane Austen, sin las hermanas Bronté, sin Shakespeare con Romeo y Julieta o de Tolstoi con Anna Karenina?

Ocurre que hoy en día la rapidez que se ha instalado en nuestras vidas nos lleva al consumo de novela ágil y pseudo-erótica a la que denominamos novela romántica. Sin embargo la novela que trata sobre los vericuetos de las relaciones humanas y el amor no ha dejado de existir y de seguir siendo Gran Literatura.

Si miramos las listas de los best-seller  más vendidos a nivel mundial nos aparecen siempre los libros de Diana Gabaldón, Sarah Lark, Megan Maxwell, Danielle Steel, Nora Roberts, todas ellas autoras de novela romántica y y de erotismo en tono bajo. Por ello no debemos despreciar nunca tal género, es sin duda uno de los que más lectores tiene y hay que saber distinguir como en los otros qué es buena y mala calidad.

Hoy en día además las novelas románticas aceptan (más que otros géneros literarios, o que el teatro o el cine) todas las versiones del amor sean hetero u homosexuales y todas ellas suponen récords de venta.

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